A veces me convierto en la amante desdichada que busca la imagen de un cuerpo perdido siguiendo el rastro de sus recuerdos, abro cada puerta de la ciudad y busco las huellas de mi pasado y del cuerpo que me llama en cada habitación donde se fumen cigarrillos, en cada rincón donde se cuenten historias, en cada esquina donde se canten canciones.